Cantarle a la tristeza, declamarle a la depresión

Cantarle a la tristeza, declamarle a la depresión

28/02/2017
Todos hablan de depresión como si la conocieran.

Tal como hablaría alguien que no sólo ha probado sus labios sino que se ha perdido en ellos.

Se manifiestan como ejemplares excepcionales de humanos enfermizos con caras alargadas.

Dicen lo que diría algún melancólico retraído pero pocos conocen realmente sus palabras.

Gritan y declamaban lo que pensaría un nostálgico empedernido pero solo algunos han leído sus letras.

La depresión no es llanto ni dramatismo.

Ella no grita ni balbucea.

No come.

No descansa aunque siempre duerme.

Ella es una lucha por salir de entre sus sábanas.

Un forcejeo sin ganas, contra la almohada, la comodidad, el miedo.

Contra la habitación.

Ella no es elegante ni ordenada como muchos pensarían.

No es inspiración ni es una musa.

No es una melodía ni un verso.

Ella es ropa sucia y sábanas manchadas.

Pedazos de comida sobre la colcha.

Migajas de pan en el suelo.

Platos sucios en la cocina.

Platos sucios en la alcoba.

Platos sucios en cada rincón.

Es enojo; con ella y con todos.

Es resignación hacia ella y hacia todos.

Es un gritito desesperado e inaudible que chilla por ver el sol pero que tiene insomnio bajo la luna.

Es aburrida y tediosa.

No, no es tristeza.

No es añoranza.

No es miedo ni desesperanza.

Es cansancio.

Es todo el cansancio del universo que cae sobre el peso del cuerpo y que lo único que lo soporta son las patas de una cama.

Una cama que no se desprende de ti o de la que tú no te desprendes hasta que es difícil saber qué pasó primero.

La depresión se vive en cuatro paredes.

En un rectángulo de diferentes tamaños que puede o no, tener un colchón.

Es ir a La Cocina, volver, ir al baño, volver, hacer pocas cosas de esas que tienes que lograr para sobrevivir y volver.

Siempre volver.

A la cama.

A las sabanas.

Al enojo.

Al cansancio.

El eterno cansancio y el perenne debate entre querer y no poder, dejar de querer y dejar de poder.

Hagan tantos poemas a la depresión como quieran y canten tantas canciones como les plazca.

Porque cuando prueben sus labios y se abandonen en ellos, van a querer dejar de cantar y no podrán volver a escribir.
 
square-error.jpg Campos requeridos El formulario no ha sido enviado, favor de verificar los siguientes campos:
← completar formulario