La liebre y el zorro.

La liebre y el zorro.

22/02/2017
Esta era una liebre necesitada de amor y de cariño. Andaba los senderos y buscaba en las praderas a alguien que la quisiera.
 
Este era un zorro con necesidad de amar y ánimos de cariño. Iba por los caminos y exploraba las madrigueras en busca de alguien a quien querer.
 
La liebre era feliz aunque en su corazón hubiera un vacío.
 
El zorro era infeliz aunque su corazón brillara.
 
Ella era del color del hielo.
 
Él rojo como el fuego.
 
La liebre se encontró con el zorro durante una fiesta de luna. Todos los animales estaban ahí.
 
El zorro se encontró con la liebre durante una fiesta de sol. Todos los animales estaban ahí.
                                                             
Y de todos los seres, ella lo vio a él.
 
Y entre todos los seres, él sintió su mirada.
 
La liebre se acercó bajo la luz de un eclipse.
 
Él la saludó bajo la sombra de uno igual.
 
Ella lo quiso en ese momento y unió su alma a él.
 
Él la quiso querer en ese momento y decidió unirse a ella.
 
La liebre comenzó una relación con el zorro y en las lunas y en los soles lo amó con desespero.
 
El zorro comenzó una relación con la liebre, pasaba las lunas en cantinas y los soles adormecido.
 
La liebre lo cuidaba y lo limpiaba.
 
El zorro se dejaba cuidar y limpiar.
 
La liebre sentía que era su obligación cuidar del zorro.
 
El zorro se decía merecedor de semejante atención.
 
Algunas lunas y soles pasaban sin que la liebre pudiera ver al zorro.
 
Algunas lunas y soles pasaban sin que el zorro quisiera ver a la liebre.
 
Ella esperaba con tranquilidad su regreso.
 
Él volvía siempre con rencor.
 
Ella tenía miedo de perderlo.
 
Y él la convencía que podía pasar.
 
La liebre creía necesitarlo siempre cerca para no perder su fuerza.
 
El zorro la necesitaba siempre a ella para no perderla de verdad.
 
Ella se convenció de que él la quería.
 
Él le aseguró de demostrarle cuánto.
 
La liebre sabía que el zorro podía comerla en cualquier momento.
 
El zorro repetía que si no lo hacía, era por amor.
 
La liebre ayudaba a liberar al zorro de tensiones.
 
El zorro se soltaba contra la liebre.
 
Ella toleraba con resignación que el amor del zorro era dolor.
 
Él insistía con determinación que solo probaba un punto.
 
La liebre continuó con resistencia.
 
El zorro con firmeza.
 
Una luna, ella se embarazó del zorro.
 
Un sol, él quiso arrancarlo con sus garras.
 
La liebre cuidó de su embarazo.
 
El zorro atentó contra ese embarazo.
 
Nueve ciclos después nació una piedra de luna, una bella obsidiana fuerte y obscura, aunque tierna y brillante.
 
La liebre escondió su piedra lunar para que el zorro no la alcanzara.
 
El astuto zorro encontró a la obsidiana y arremetió contra ella.
 
Las estrellas le dieron a la liebre la fuerza que necesitaba y embistió contra el animal.
 
El zorro no pudo defenderse.
 
Ella se quedó con su piedra preciosa.
 
Y él desapareció hacia la obscuridad total.
 
La liebre cuidó de su piedra y se aseguró de pulirla cuando se agrietaba y de endurecerla cuando lo necesitaba.
 
La obsidiana creció con fortaleza. Y se aseguró que ningún zorro tocara nunca a su liebre ni a su corazón de piedra negra.
square-error.jpg Campos requeridos El formulario no ha sido enviado, favor de verificar los siguientes campos:
← completar formulario