Huir

Huir

26/07/2017
Pero yo siempre quise irme.
 
Siempre quise huir.
 
Hasta que ya no.
 
Hasta que es el momento y todo está arreglado.
 
Hasta que tengo una maleta en la mano y mis cosas en cajas.
 
Hasta que acomodo mis memorias en mi mochila y salgo con ellas a pasear.
 
Hasta que me voy.
 
 
Pero en serio, siempre he querido huir.
 
Pero un día dejé de querer.
 
Un día estuve cómodo con estar aquí.
 
Un día estuve cómodo con estar.
 
Y me aterrorizó la idea de partir.
 
 
 
Pero yo busqué esto.
 
Fui yo el que indagó, movió, acomodó, se esforzó.
 
Y ahora no me quiero mover.
 
Dejemos a un lado la huida.
 
Moverme.
 
De mi cama.
 
De mi vida.
 
De mi comodidad.
 
 
Y yo que durante años pedí que esto pasara.
 
El momento se acerca.
 
Se estampa contra mi reloj.
 
Y yo me paralizo.
 
Y no hay vuelta atrás.
 
Y nunca la hubo.
 
Esto siempre estuvo hecho para ser así.
 
 
Pero yo quería volar.
 
Yo quise volar, alto, lejos, solo.
 
Y ahora correr me cuesta.
 
La altura me atemoriza.
 
Y la soledad me cala.
 
 
Pero yo quería dejar.
 
Quise cambiar, y recomenzar.
 
Bailar a un ritmo nuevo y sentir en otro idioma.
 
Pero el cambio me cuesta.
 
Los ritmos me duermen.
 
Y los idiomas me entorpecen.
 
 
Yo quise escribir.
 
Soñé con acumular letras detrás de mis sueños.
 
Pasear mis dedos sobre un teclado desgastado por el uso.
 
Mi pluma sobre una hoja marcada por los caracteres de otros tiempos.
 
Y ahora se me presenta un lápiz y no sé qué hacer con él.
 
Veo una máquina de escribir y se me antoja un adorno.
 
Releo mis páginas y las imagino vacías.
 
 
Pero yo siempre quise irme.
 
Hasta que ya no.
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